Una clínica que deja de perder llamadas en hora pico
Cómo se arma un agente que atiende lo que el mostrador no alcanza, y qué queda registrado de cada llamada.
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El problema es conocido en cualquier consultorio: en las horas de mayor demanda el teléfono no da abasto y la gente cuelga antes de que alguien conteste. Cada llamada perdida puede ser una cita que no se agenda, y nadie se entera de cuántas fueron.
Cómo se arma
Se crea un agente con el contexto de la clínica —especialidades, horarios, qué puede confirmar y qué no— y se le ata la agenda. El número entrante se asigna a ese agente, de modo que atiende las llamadas que el equipo no alcanza a tomar.
- Contesta en segundos, sin cola de espera
- Consulta la disponibilidad real de la agenda durante la conversación y reserva la cita ahí mismo
- Toma los datos del paciente y los deja en una tabla que el equipo puede revisar
- Deja la grabación y la transcripción de cada llamada
La idea no es reemplazar al equipo, sino quitarle de encima lo repetitivo para que se enfoque en lo que de verdad necesita una persona.
Qué se puede medir después
Cada ejecución queda con su traza: qué nodos se ejecutaron, cuánto duró la conversación, con qué resultado terminó y qué datos se extrajeron. Con eso se comparan las llamadas atendidas por el agente contra las que antes se quedaban sin respuesta, y se ve qué caminos del flujo terminan en cita y cuáles no.