1. Dale contexto a tu negocio
Cuéntale a tu agente a qué se dedica tu empresa, qué debe conseguir en cada conversación y cómo debe responder. Es como darle el manual a alguien que entra nuevo: cuanto más claro el contexto, mejores las respuestas.
Lo que no va en el contexto: el catálogo, la lista de precios o la base de clientes. Eso va en una tabla de Datos atada al agente, para que la consulte cuando haga falta y puedas actualizarla sin tocar al agente.
2. Arma el flujo
Un flujo es el guion que sigue la conversación, y se arma arrastrando nodos y uniéndolos. Un nodo de inicio más un nodo de agente ya es un flujo funcional; a partir de ahí sumas pasos: leer una tabla, decidir por dónde seguir, guardar el resultado o avisar a tu sistema. La guía de nodos explica qué hace cada uno.
3. Elige por dónde atiende
Un mismo agente puede trabajar en tres superficies distintas:
Llamadas
Registras tu número, lo verificas y se lo asignas al agente. Desde ahí atiende las entrantes y lanza las salientes de tus campañas.
WhatsApp, Instagram y Facebook
Conectas la cuenta y el agente responde mensajes directos y comentarios, con memoria de lo que ya habló con esa persona.
Voz y videollamada
Voz en tiempo real desde el navegador, o una videollamada con avatar. Se abren desde un enlace, sin línea telefónica de por medio.
4. Pruébalo antes de soltarlo
Lanza una ejecución de prueba y escucha la conversación completa. Cada ejecución deja una traza nodo a nodo: por dónde pasó, qué datos salieron de cada paso y dónde falló si falló. Es la forma rápida de descubrir qué le falta al contexto.
5. Conéctalo con lo que ya usas
Cuando el flujo funciona, se enchufa al resto de tu operación: tu sistema puede disparar flujos, mantener tus tablas al día y recibir el resultado de cada conversación en tu propio servidor. Está todo en la API.
